lunes 6 de julio de 2009

CROQUETAS DE SHIITAKE


En nuestro país afortunadamente existe la cultura del tapeo. Y digo bien, afortunadamente porque es una costumbre que fomenta las relaciones sociales, la vida en la calle y el buen comer y buen hacer en la cocina en tamaños “mini”.

Podríamos contar muchas historias acerca del origen de tan curiosa costumbre y por supuesto de la palabra que la define. Entre tantas y tantas versiones a mí me gusta particularmente una, igual porque tiene su origen en uno de los establecimientos con más solera de la provincia de Cádiz y donde aún hoy se come de fábula, doy fe. El Ventorrillo el Chato. Dicen que cuando Alfonso XIII visitó nuestra provincia, paró en dicho establecimiento a calmar su sed con una copita de vino de la tierra. Este restaurante, abierto al público en la actualidad, se encuentra a pie de playa y, en nuestra zona, tenemos un viento algo molesto que se hace llamar levante (todo no podía ser bueno en mi tierra, pero casi). Cuenta la leyenda que en una de esas levanteras que azotan Cádiz de cuando en cuando y coincidiendo que tan ilustre visitante había pedido su copita, el ventero quiso evitar que su generoso caldo fuera invadido por millones de granitos de arena transportados sin compasión por el levante gaditano y TAPÓ su copa con una loncha de jamón. Dícese que se dice, que esto gustó al rey y que pidió un bis, convirtiendo la anécdota de aquel día en una costumbre que, repito, afortunadamente hoy persiste.

He estado de tapas o pinchos o vinos en diversos rincones de nuestra geografía y en casa sitio tiene su encanto, pero una de las maravillas que se repiten allá donde vas, que es común a lo largo y ancho de nuestro país, que goza de una versatilidad admirable, que a todo el mundo gusta y que para mí, es sin duda una de las estrellas de nuestro firmamento de aperitivos, es LA CROQUETA. Lo pongo en mayúsculas porque es un plato, bocado o receta, llamémosle como queramos, que a mi entender merece todos los respetos. Es un bocado sin igual que bien elaborado te puede hacer cerrar los ojos de placer e inundar de sensaciones tu cuerpo y tu memoria. Quién no piensa qué las mejores croquetas son sin duda las de su madre o las de su abuela? Quién no se deja seducir por el encanto de una croqueta en cualquier evento o catering qué se precie? No han sido las croquetas líquidas uno de los platos qué más famosos han hecho a mi admirado Ferrán Adriá? Se puede pensar que hacer una buena croqueta es sencillo, que no tiene grandes misterios, pero en honor a la verdad he de decir que además de haber comido maravillosas croquetas a lo largo de mi vida, he tenido el horror de comprobar que existen verdaderos bodrios que hacen que la reputación de tan maravilloso frito, quede empañado en determinados momentos y lugares. He comido para mi desgracia auténticos mazacotes de harina, sin ningún tipo de condimento, o como decimos por mi tierra, avíos, que obligan a ingerir cantidades astronómicas de agua para poder ser digeridas por un humano. He comido rebozados reblandecidos y recalentados que solo pensar en ellos ponen los pelos como escarpias. No es fácil hacer una buena croqueta y si nos adentramos en el mundo SIN GLUTEN complicamos aún más la historia.

La croqueta se compone de una bechamel, que no deja de ser un roux ligado con leche, o sea, harina y lleva un rebozado con huevo y pan rallado, o sea, harina. Comprendereis que esto para un intolerante al gluten, es el más difícil todavía. Desde que diagnosticaron a Martín, no he cejado en mi empeño de conseguir una croqueta que cerrando los ojos y haciendo un ejercicio de sinceridad, pudiera yo certificar que nadie podría distinguirla de una con gluten. Quería una croqueta extraordinariamente melosa por dentro y absolutamente crocante por fuera. Hoy tengo ganas de chillar al mundo, que lo hemos conseguido!!!!






CROQUETAS DE SETAS SHIITAKE

INGREDIENTES:

Bechamel,
50 grs de mantequilla.
25 grs de harina de arroz.
25 grs de fécula de maíz o Maizena.
600 grs de leche.
Sal, pimienta negra molida y nuez moscada.

El relleno va en gustos. El nuestro:
Una cebolla dulce, de buen tamaño.
Abundantes setas shiitake.
Aceite de oliva.

Rebozado,
Harina de arroz.
Huevo.
Pan rallado sin gluten (en la elaboración explicaré qué tipo de pan).

Aceite de oliva abundante para freir.


ELABORACIÓN:

Lo primero sería la preparación del relleno. En casa adoramos las setas en general y la variedad shiitake en particular. La seta shiitake es originaria de china y su traducción al castellano vendría a ser algo así como seta deliciosa. Creo que con esto todo queda dicho. Es una seta con una textura melosa, fácil de cocinar y con un aroma y un sabor intenso a seta. Quizás por eso en casa nos gusta tanto. Esto no quita que podais añadir a vuestras croquetas “rellenos” de lo más variopintos. Algunas ideas, jamón, restos de puchero o cocido, de pescadilla o merluza (son las que mi madre y mi abuela Enriqueta bordan), de berenjenas (son una auténtica delicia y grandes desconocidas), de bacalao, de atún…. podríamos seguir hasta el infinito. Hoy, de setas.

Picamos nuestra cebolla en brunoise y ponemos en un fondo de aceite a hacerse lentamente, hasta que esté muy tierna y muy doradita. Incorporamos las setas picadas y rehogamos hasta que estén hechas. Yo cuando todo está listo, lo pongo en un colador a escurrir para eliminar cualquier exceso de aceite que pudiera más tarde alterar la consistencia de la bechamel.

Pasamos a elaborar la bechamel. Para esto ponemos a fundir en un cazo de fondo grueso nuestra mantequilla. Una vez absolutamente derretida, pondremos nuestras harinas que a fuego lento removeremos durante unos dos minutos con una cuchara de madera, a poder ser. Una vez hecho esto, iremos incorporando nuestra leche poco a poco para evitar la formación de grumos, subiremos el fuego e iremos removiendo SIN PARAR con unas varillas hasta que adquiera la consistencia de bechamel. Poner el punto de sal, pimienta negra y nuez moscada. Estas dos últimas, si fuera posible, recién molidas.

Esta bechamel con alguna pequeña modificación la he extraído del libro “Cocina y Salud: Celiaquía”.

Unimos ambas preparaciones y volcamos en una fuente. Filmamos y al frigorífico con ello para que tome cuerpo y cuajen bien.

Estas croquetas son extraordinariamente melosas por lo que para darles formar nos hemos ayudado de un poco (solo un poco) de harina de arroz. Les damos forma de bolitas, en este caso, pero lo podemos hacer de la clásica, y ahora para que en el proceso de freírlas no se nos abran y se escape el relleno, he optado por un doble rebozado. Huevo, pan rallado, de nuevo huevo y pan rallado. En el mundo sin gluten los panes rallados suelen dejar que desear. No son malos, algunos, pero no son como los con. Yo he utilizado las Ciabattine de Schar y los he triturado una vez horneados y fríos, pero del día, en la thermomix. Al ser un pan tierno, al freir queda sumamente crujiente. Como además las hemos rebozado dos veces, forma una costra crocante que no deja salir la masa melosa de su interior. Creo que se puede apreciar bien en la foto.

Freímos en aceite de oliva muy caliente, pero con cuidado de que el mismo no se nos queme. Escurrimos en papel secante y a gozar!!!!!


Para culminar el éxito de hoy, mi querida amiga Nellita me ha hecho un maravilloso regalo que me tiene como en una nube. Así me ve ella y así me encanta que me vea. Es un cielo esta argentina que desborda arte en todo lo que hace.




Qué viva Nellita,la buena croqueta, besitos sin gluten y feliz semana a tod@s.


viernes 3 de julio de 2009

GAZPACHO

Buscando el origen de la palabra Gazpacho he encontrado cosas particularmente singulares. Nuestros vecinos portugueses utilizan para denominar al mismo plato, la palabra caspacho. Los comienzos de ambas palabras caspa o gazpa tienen como significado, fragmento o residuo. Por otra parte el sufijo “acho” es de origen mozárabe y es una derivación de una palabra que vendría a significar, trozos de algo suelto. Deducimos por tanto que en épocas de pobreza y recogida de hortalizas, los agricultores a la hora de comer emplearían restos de pan con verduras resultantes de la recolección, aunque existe un dato histórico anterior como es la unión de la parca (agua y vinagre) que portaban los legionarios romanos en sus cantimploras y el salmorium (trozos de pan majado con ajos, sal y aceite), que comían en las pequeñas paradas que hacían en el camino esos mismos soldados, parece ser que dieron origen al primitivo gazpacho, antes de que los productos provenientes de América vinieran a enriquecerlo.

Existen una cantidad increible de versiones o derivados del mismo, digamos que diferentes, pero de la misma familia. A mí de los “familiares del gazpacho” quizás el que más me guste es el arranque roteño, que no deja de ser precisamente eso, el arranque de dicho plato, no es puré, crema o sopa, es algo diferente, es justamente eso, el arranque. Puntualizar que Rota es un maravilloso y coqueto pueblo costero de la provincia de Cádiz.

Una última puntualización. Muchos confunden el gazpacho con el salmorejo cordobés o la porra antequerana y no es lo mismo. Estos últimos solo cuentan entre sus ingredientes tomate, pan, ajo, sal y aceite de oliva. Se sirve con huevo duro picado, jamoncito troceadito y un chorrito de un buen aceite de oliva de la zona.

Este gazpacho quiero dedicarselo a mi buen amigo Mario, que siempre que me ve me pregunta que cuando voy a publicarlo, que ya hace calor y que apetece. Por ser un buen compañero, un mejor amigo y por hacerme siempre mis "entreveraos" por la mañana en el trabajo, le brindo mi gazpacho sin gluten. Va por tí, “zurmano güeno” ;-)






GAZPACHO

INGREDIENTES:
Aunque yo normalmente lo hago a ojo, para aquellos que quieran hacerlo exactamente igual he pesado todos los ingredientes para que los que no tengan costumbre de hacerlo, puedan ir sobre seguro.

750 grs de tomate.
250 grs de pimiento verde (yo utilizo la variedad italiano).
80 grs de cebolla.
1 ajo.
200 ml de aceite de oliva virgen extra.
Sal y vinagre al gusto (a ser posible vinagre de Jerez).

PREPARACION:

Ponemos en el vaso de la thermomix o batidora los tomates troceados habiéndoles quitado previamente el pedúnculo, los pimientos limpios de pepitas y nervios, la cebolla y el ajo. Trituramos muy bien. Yo los tengo batiendo del orden de los dos minutos. Pasado ese tiempo y con la thermomix aún en marcha, voy añadiendo el aceite en forma de hilo de manera que vaya emulsionando y le vaya dotando al gazpacho del cuerpo que la ausencia de pan le quita. Salamos y añadimos vinagre al gusto. Volvemos a batir unos segundos. Pasamos por un chino, para que quede lo más fino posible al paladar y ponemos a enfriar en la nevera.

Muchas personas le ponen hielo para servirlo frío, pero a mi particularmente no me gusta esta opción, pues el agua que desprende el hielo modifica la textura cremosa de nuestro gazpacho.

Según los gustos, se puede servir acompañado de una guarnición de verduras en brunoise o incluso con unas gotas de aceite de oliva y sal en escamas.

Si quereis ver una forma realmente bonita y original de presentarlo, no os perdais la idea que nos da nuestra fantástica amiga Su.


Hace días fui invitada por una persona de la empresa Santa Teresa a evaluar libre y voluntariamente varios productos de dicha marca, especialmente su nuevo gazpacho hecho con tomates Raf. He de confesar que la idea no me sedujo demasiado en un principio por estos motivos. Soy una consumidora diaria de gazpacho, pero reconozco que soy algo especial para el mismo, no lo suelo consumir fuera de casa y no lo compro nunca hecho, pero el hecho de que esta marca luzca en la mayoría de sus productos la leyenda “sin gluten”, me hizo decidirme y de algún modo colaborar con ellos por su tremenda implicación en el tema de la celiaquía.
No tardé demasiado en recibir en casa exactamente dos tetra bricks de Gazpacho Raf, un envase de huevo hilado, otros dos pequeños bricks de mayonesa y un trozo de carne de membrillo.

Curiosamente este estudio de mercado está sobre todo centrado en el gazpacho de tomate raf que para mi gusto personal es lo que menos me ha gustado de todo, pero como he dicho antes, era de esperar.

Empezaré por decir que la carne de membrillo me ha cautivado. Es una auténtica delicia. Creo que tiene la textura perfecta, su punto de dulzor exacto y un color ambarino absolutamente precioso. No puedo por menos que ponerle una puntuación de 10. Si añadimos que el embalaje es cómodo y adecuado, con una cantidad prudente, creo que es un producto gourmet que merece mucho la pena. Subimos nota y le damos matrícula de honor. He de confesar que de las carnes de membrillo comerciales, es sin lugar a dudas, la mejor que he probado hasta el día de hoy.

La mayonesa merece punto y aparte. Es una mayonesa de las de toda la vida. Su presentación en tetra brick hace que su conservación sea perfecta. Está hecha con aceite de oliva y esto por descontado, se nota en su color y en su sabor. Por su intensidad me parece la mayonesa perfecta como acompañamiento a un pescado de roca o cualquier plato de arroz de sabor profundo que haga que ambas cosas se realcen mutuamente. Sin lugar a dudas Santa Teresa ha logrado tener en el mercado, una de las mejores mayonesas comerciales del momento.

Por el contrario el gazpacho raf no ha cumplido mis expectativas. Con esto por supuesto no quiero decir no sea un producto de primera calidad, lo que se hace notar nada más ver el packaging en el que viene presentado. Es un gazpacho gourmet realizado con productos seleccionados, lo que le ha valido el premio “Vive las verduras 2008”. Su envase de 500 ml. para mi modo de ver es un formato ideal que se presta a ser llevado a la playa, al campo, de picnic o para personas como yo, que por motivos laborales tenemos que comer en el centro de trabajo y no perdonamos el gazpacho ni un solo día del periodo estival. Este tipo de envases te evita tener que estar llevando tupper, es limpio, rápido y cómodo. En esto de las comidas no siempre influye la calidad del producto. Creo que es primordial el gusto personal de cada uno y las costumbres o manías propias de cómo degustar determinados platos. Me gusta el gazpacho cremoso, con cuchara, no le pongo pepino al mío, aunque esto no sea demasiado ortodoxo, pues repite mucho y considero otro tipo de tomates más apropiados para la realización de dicha sopa fría. El color es demasiado rosado, la textura algo acuosa y para mi gusto personal le falta un punto de vinagre. Pese a todo, de no tener tiempo o ganas para hacer gazpacho casero, es una alternativa muy a tener en cuenta.

Agradecer una vez más a Santa Teresa que esté absolutamente implicada en sacar al mercado productos que puedan ser consumidos con total tranquilidad por personas celiacas, ojalá cundiera el ejemplo, etiquetando sus productos como aptos para los mismos y que me hayan seleccionado para degustar y analizar sus productos.

A los que comenzais las vacaciones, tranquilidad y gazpachito fresquito. Besitos sin gluten para tod@s.


Parte de la información está extraida del artículo "El mestizaje en la cocina gaditana" de Julio de la Torre.

domingo 28 de junio de 2009

FELIZ DÍA DEL ORGULLO GAY

El otro día en el trabajo me hicieron una pregunta ¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?

Qué harías si alguno de tus hijos te dijera que es gay?

Ummmmmm…….Este pastel !!!!!!!






RAINBOW CAKE

INGREDIENTES:

Un yogur de limón.
Tomando la medida del yogur:
1 medida de aceite de oliva.
2 medidas de azúcar moreno suave.
100 ml de nata (sin gluten Hacendado para cocinar)
4 huevos.
Ralladura de un limón.
3 medidas de harina Mix Dolci de Schär.
1 sobre de levadura sin gluten Hacendado.
Colorantes sin gluten (en este caso se han utilizado de la marca kopykake, que nos confirman mediante mail que son libres de gluten y de la marca Dr. Oetker que declaran alérgenos en su etiquetado)
Frosting. En este caso hemos utilizado uno ya hecho de la marca Betty Crocker de General Mills. Esta empresa está sumamente concienciada con el tema de la celiaquía. He estado buscando información al respecto y han sacado una línea de preparados sin gluten y además a partir de septiembre de este año van a etiquetar sus productos aptos con la leyenda “sin gluten”. De momento declaran alérgenos en su etiquetado y estos maravillosos frosting son aptos. El que hemos utilizado es el de vainilla y a buen seguro no será la última vez que lo haga. Samuel, gracias de nuevo por tus gestiones.

PREPARACIÓN:

Vamos poniendo los ingredientes por el orden indicado en nuestra batidora o bol con varillas y vamos mezclando muy bien cada ingrediente antes de añadir el siguiente. Llegados al punto de tener que añadir la harina, lo haremos habiendo tamizado esta previamente con la levadura.

En este caso duplicamos los ingredientes porque como vamos a necesitar 6 capas para los colores de la bandera gay, hemos hecho la masa dos veces y hemos dividido en 6 partes de 300 ml cada una aproximadamente. Teñimos con nuestros colorantes en tonos que tienen su significado:

Violeta……………………… espíritu.
Azul………………………….. serenidad.
Verde ………………………. naturaleza.
Amarillo……………………. luz del sol.
Naranja…………………….. curación.
Rojo………………………….. vida.

Horneamos cada capa por independiente unos 20 minutos a 180º.

Evidentemente cada uno lo puede hacer con la receta de su bizcocho preferido, pues los colorantes solo le van a aportar color, no sabor.

Para unir las capas yo he utilizado una confitura de pétalos de violetas que previamente he calentado para poder aplicar con un pincel con más facilidad y que le ha dado un aroma final estupendo.

Una vez montadas todas las capas, cubrimos con nuestro frosting en una primera mano y ponemos a enfriar. En esta primera capa seguramente no se cubra nuestro pastel todo lo que nos gustaría, pero en la segunda vuelta, como en el futbol, cubriremos por completo y podremos perfilar y alisar mejor, para un resultado final más bonito. Es la primera vez que trabajo con frosting y la verdad es que me ha gustado mucho, pero no resulta una tarea demasiado fácil si eres perfeccionista y no dispones de plato giratorio, que es lo que utilizan los americanos para alisar mejor. Si no disponeis de frosting o no os gusta o no quereis hacerlo, podeis cubrir vuestro pastel con una ganache de chocolate blanco, con una cobertura de nata montada azucarada bien fría o lo que más guste en casa.

Decoramos al gusto. En esta ocasión lo hice con otro frosting casero que tenía, algo más consistente que el comprado, teñido y a la manga. Pero lo dicho, esto es personal.







Y como en toda fiesta, no puede falta la música. En este caso he elegido una canción cuya versión original es de una grande entre las grandes, Donna Summer. Podría haber puesto la original, pero me parece que estos dos monstruos del pop como son Jamiroquai y Anastacia, blancos de voces negras, hacen una versión en directo que nadie debería perderse. Subir el volumen y a bailar. Hay que empezar la semana a ritmo de buena música y energía positiva!.






Sé que Jackie y el grupo fotográfico de la vuelta al mundo me van a perdonar que me adelante un par de días a la publicación del evento, pero tengo que trabajar el día señalado y no voy a poder publicar. Este mes cumple un año el grupo fotográfico en el que Jose, mi marido, el fotógrafo de Zerogluten, participa. Por ser un mes tan señalado, de aniversario, se seleccionó como tema algo tremendamente difícil y delicado, el autorretrato. Nuestro fotógrafo no es muy dado a mostrarse en público, pero por una vez y sin que sirva de precedente, da la cara.




Un besazo enorme sin gluten, feliz semana y feliz día del orgullo gay para tod@s.


sábado 20 de junio de 2009

SOMOS DE PRIMERA





GELATINA JERECISTA

INGREDIENTES:

375 ml de Blue Tropic de Rives (Me confirman desde el laboratorio de Rives, que todos los zumos concentrados que comercializa esta marca, están libres de gluten)
Colorante azul (hemos utilizado el de la marca Dr. Oetker que hemos conseguido gracias a Samuel de la heladería Ben&Jerry’s de Rota, un chico estupendísimo que me demuestra cada vez que voy que está super sensibilizado con el tema de la celiaquía. Si todos fueramos así, la vida sería de otro color, aunque en este caso es AZUL)
150 ml de leche condensada.
100 ml de agua.
13 hojas de gelatina (cola de pescado) de 2 grs. cada una (la gelatina en polvo no está libre de gluten, por eso utilizamos las hojas).

PREPARACIÓN:

Es importante advertir que aunque no es una receta complicada en absoluto, requiere tiempo, pues no debemos dejar que las capas cuajen del todo. El secreto está en esperar para la siguiente capa, a que la anterior esté cuajada pero no del todo y por supuesto, dejar templar la que vamos a volcar, a fin de que por el efecto del calor no se mezclen los colores. Es por tanto importante, que las capas las vayamos haciendo de una en una.

Empezamos con la primera capa que será azul, para lo que tendremos 3 hojas de gelatina en remojo en agua fría durante 15 minutos. Muchas personas no respetan los tiempos de hidratación de las gelatinas, por lo que las hojas una vez en los pasteles siguen hidratándose produciendo abombamientos francamente antiestéticos. Añadimos 20 gotas de colorante azul al Blue Tropic, lo ponemos a calentar y cuando esté muy caliente, disolvemos las hojas de gelatina y volcamos en un molde a ser posible de siliciona untado con una fina película de aceite. Llevamos al frigorífico. Dejamos cuajar pero sin olvidarnos de ella o no se pegará la siguiente capa.

Ponemos en remojo durante 15 minutos 2 hojas de gelatina y cuando estén hidratadas mezclamos con 50 ml de agua muy caliente y disolvemos la gelatina. Mezclamos con 75 ml de leche condensada, dejamos templar y volcamos sobre la capa azul. Llevamos al frigorífico.

Vamos actuando sucesivamente con las distintas capas.

Dejamos que cuaje bien, mejor de un día para otro y luego desmoldamos con cuidado y cortamos al gusto con un cuter o cortapastas para hacer distintas formas.

Ni que decir tiene que las podeis hacer de todos los colores y sabores que se os ocurran. Es un postre divertido y fresquito para el verano y además de estar muy rico no hay que olvidar que las gelatinas son de alto contenido en proteínas. Pues a jugar con los colores y por supuesto sin gluten.

Aupa Xerez Deportivo!

Martín solo tiene cuatro años, bueno casi cinco ya (como pasa el tiempo!) y la verdad es que este año ha vivido más intensamente el futbol que nunca. Hay que pensar que Jerez ha estado vestida de azul y blanco toda la temporada y además él es jerezano, pero no hay que olvidar que su padre es maño y que además sus padrinos, Michel y Sonia, lo hicieron socio del Zaragoza cuando aún no contaba ni con una semana de vida, con lo que su corazón ha estado dividido. Quería enseñaros sus obras de arte porque el escudo del Xerez es precioso, por lo menos para mí, pero el león rampante del escudo del Zaragoza creo que no tiene desperdicio, ja ja, sobre todo si pensamos que lo ha hecho sin un modelo dónde fijarse, vamos de cabecita. No es amor de madre, pero no es para comérselo?




Besitos sin gluten y feliz fin de semana.

martes 16 de junio de 2009

SORBETE DE MATRIMONIO

Os voy a contar una historia que igual suena un poco a los simpáticos comienzos de los relatos de Sophia Petrillo, la maravillosa y ácida abuelita de Las chicas de Oro, maravillosa serie, por cierto.

Cesenatico, Italia, años 70 más o menos. A un pequeño chaval su nonno le da dinero cada semana para que vaya a tomarse un helado. Este pequeño niño, de nombre Fabio, con su bicicleta empezó a recorrerse todas las heladerías de su pueblo en busca del mejor helado. Sabía así, qué especialidad  era la mejor de cada maestro heladero de su pueblo. Con ese don de gentes que él tiene y ese pasión por aprender que hoy afortunadamente le sigue acompañando, desde niño fue aprendiendo todos los secretos de este mundo y llegó años más tarde,  a convertirse en uno de los mejores chefs italianos del momento, en un maestro heladero apasionado, en un fenómeno televisivo y en un profesor que sabe transmitir a sus alumnos la pasión por lo que hace. Fabio Morisi.

Hace unos años, al principio del diagnóstico de Martín supe que Fabio iba a impartir un curso de cocina italiana en Sevilla y ni que decir tiene que hacia allí encaminé mis pasos y pude asistir al seminario en cuestión. Cómo anécdota os diré, que cada vez que este hombre se ponía a explicar una receta de pasta, pizza o piadina, yo le preguntaba qué de tener que hacerlo sin gluten como lo haría. Fabio me miraba el primer día y yo notaba como este hombre se preguntaba interiormente qué hacía allí si tenía un problema con el gluten? El lo hacía todo con harina de trigo, con sémola de trigo duro, sus recetas llevaban mucha cantidad de harina, qué hacia allí esta mamá de un niño celiaco?!. Más tarde pude explicarle y exponerle todo lo que pasamos los celiacos y familiares de celiacos con todo el tema social y el problema que deriva de esta intolerancia y el seminario dio un giro. Al día siguiente cada vez que realizaba una receta, era él mismo el que hacía referencia a como poder realizarla para que fuera apta para el consumo por personas celiacas. Este italiano maravilloso hizo que mi asistencia al curso fuera una delicia y que a partir de aquel momento fuera una fan incondicional de su cocina y su persona. El último día del seminario, fueron a recogerme mi marido y mi pequeño celiaquillo (por aquel entonces era más pequeño aún, jaja). Fabio se acercó a mi marido y bromeó con él acerca de todo lo que habíamos aprendido el uno del otro, yo de cocina italiana y él de la tozudez de una madre cuando de la salud y de la felicidad de sus hijos se habla. Inmortalizamos aquel momento con una simpática imagen que quiero compartir con vosotros.






Grazie sempre Fabio!

Yo no sé en vuestros lugares de residencia, pero hoy en Jerez el calor es algo afixiante. Miedo da pensar qué va a ser de nosotros cuando lleguen los temidos meses de julio y agosto y qué vamos a hacer con los peques cuando no se pueda salir de casa a partir de las 11 de la mañana hasta rozar las nueve de la noche. Tendremos que recurrir a actividades lúdico festivas al frescor del aire acondicionado y comiditas livianas y fresquitas que ayuden a pasar esta temporada algo mejor. Pero todo no van a ser ensaladitas y cositas ligeras que ayuden a conservar la línea. Hay que darle una alegría al cuerpo en vacaciones y disfrutar de helados y sorbetes que siempre nos alegran el día.

Hoy os traigo una receta de Fabio, que él mismo bautizó como sorbete matrimonio, pues esta compuesto por fresa y frambuesa, que os puedo asegurar que forman una pareja perfecta. Es de los mejores sorbetes que hemos comido en casa nunca. Juega con la dulzura de la fresa y la acidez de la frambuesa, convirtiéndolo sin duda en una pareja equilibrada, bien avenida y con una larga vida marital. No dejéis de probarlo.






SORBETE DE MATRIMONIO

INGREDIENTES:

250 grs. de fresa.
250 grs. de frambuesa (puede ser congelada perfectamente).
540 grs. de agua.
62 grs. de dextrosa.
440 grs. de azúcar.
4 grs. de estabilizante para sorbetes.

ELABORACIÓN:

En una olla de buen fondo, mezclamos el agua, la dextrosa y el azúcar. Llevamos la mezcla a 45º. Añadimos el estabilizante y terminamos de pasteurizar (85º durante 3 min.).

Enfriamos lo antes posible hasta 4º.

Añadimos la fruta triturada y pasada por un colador para eliminar las pepitas. Mezclamos bien.

Dejamos madurar la mezcla durante un mínimo de 6 horas. Pasamos a nuestra heladora para que llegue a la consistencia de sorbete y llevamos al congelador. A partir de las dos horas está listo para ser consumido en una textura óptima.


Os garantizo que la cremosidad y textura de este sorbete es algo impresionante.

Besitos sin gluten y feliz semana a todos.


jueves 11 de junio de 2009

HEMC 34. HARIRA Y COUS COUS DULCE.

hemc 34 - cocina de medio oriente y magreb

Participar en el hemc mensual para mí tiene un valor añadido y es que como en casa seguimos una dieta sin gluten por motivos de salud, este tipo de eventos me ayuda a mostrar y demostrar que aunque tengamos nuestras limitaciones a la hora de comer, no tiene por qué haberlas a la hora de sentarse a la mesa si en la cocina ha habido un mise en place cargado de cariño, ingredientes seleccionados y una buena receta. El hemc nos empuja a trabajar ingredientes o temáticas que nunca se nos hubieran ocurrido o que en el caso de este mes, los celiacos tienen más complicado de degustar fuera de su casa. El hecho de tener una intolerancia a algún alimento, no debería influir a la hora de animarse a probar recetas de lo largo y ancho de nuestro planeta y así poder abrir nuestras mentes a través de un sentido tan completo como es el paladar, a distintas culturas y maneras de entender la vida. Para mí además, en el caso de Martín, esto es muy importante, pues me gustaría que no estuviera limitado por su intolerancia a conocer otro tipo de comidas y poder así educar su paladar para a la hora de viajar, encontrarse lo menos condicionado posible por la celiaquía.

Cuando supe el tema elegido por Kako para el hemc de este mes me alegré. Vale, me alegré mucho, pues mi vida está de alguna manera bastante vinculada al tema propuesto. Tengo dos hermanos a los que quiero con locura. Hemos tenido una infancia tremendamente feliz y aunque con nuestro hermano pequeño nos separan bastantes años de edad, mis recuerdos de niñez siempre están unidos incondicionalmente a ellos. Además esta diferencia de edad entre uno y otro han hecho que sean relaciones muy distintas pero ambas muy enriquecedoras. El paso de los años y el curso de la vida ha puesto kilómetros de por medio entre nosotros, pero eso no hace que los quiera menos, todo lo contrario, los añoro mucho. Mi hermano pequeño, Jacobo, estudió filología árabe y vivió durante algunos años en Marruecos, por lo que he podido escuchar maravillosos relatos acerca de nuestro país vecino de primera mano y contados con ese don de la palabra con el que él fue dotado, unido a una gran pasión por lo que allí vivió. Mi hermano Enrique, el mayor, durante muchos años fue afianzando una fe diferente a la que se había vivido en casa y cuando llegó su momento pudo convertirse al Islam. Entendereis que con un licenciado en árabe y un musulmán en casa, me encuentro ciertamente vinculada al tema propuesto. Así que cuando lo supe, llamé a Enrique. Esperaba alguna sugerencia, alguna idea, pero como siempre es un hombre de ideas claras y respuestas contundentes, tienes que hacer HARIRA, me dijo. No soy muy de sopas, he de reconocer que soy un poco Mafalda en ese sentido, pero me atacó al lado sentimental, te lo pido yo, me dijo, y así comprendereis que no he podido negarme. Me hizo otra petición, pero por su altísima dificultad para hacerla sin gluten, me voy a tomar mi tiempo, para poder estudiar, hacer pruebas y presentar algo a la altura de las circunstancias.

Gracias a mi cuñada Suad, que ha estado en todo momento ayudándome con todo esto, os voy a contar un poco de historia y el por qué de la harira. Los musulmanes se rigen por un calendario diferente al gregoriano. Todos habremos oído alguna vez la palabra Ramadán. Pues bien, el Ramadán es el noveno mes del calendario islámico, que es un calendario lunar, de ahí que cada año el mes del Ramadán se adelante unos días. En este mes, en el que descendió el Cor’an en la noche del decreto, los musulmanes guardan ayuno. Este ayuno no es solo una cuestión física. Evidentemente ellos no pueden ingerir ningún tipo de alimentos o bebidas, pero se trata también de una cuestión espiritual y ayuda a poder valorar cuando se rompe el ayuno, las cosas sencillas de la vida, a las que no se les da la importancia debida a lo largo del día. Hay personas que por su condición física no tienen obligación de guardar este ayuno, como son las mujeres en el puerperio, durante la menstruación, los ancianos, los enfermos, los niños… El ayuno se ha de guardar desde el alba hasta la puesta de sol. Cuando la luz del día desaparece, magrib, se realiza una petición a Allah que se denomina Du’a y es el momento en el que se rompe el ayuno. Debido a que durante el día no se ha ingerido ningún tipo de alimento, a esta hora el cuerpo necesita comidas contundentes y que aporten todos los nutrientes que no han sido aportados al organismo a lo largo del ayuno. En la cena de la noche no pueda faltar por tanto, entre otras cosas, la tradicional Harira, que es una sopa completísima en su composición y ahora puedo decir con conocimiento de causa, riquísima.

Cada familia tiene su receta de Harira. He visto multitud de videos sobre esta sopa en estos días en internet. Tengo infinidad de recetas de la misma que me han cedido amablemente muchas musulmanas y musulmanes a lo largo de la preparación del evento y he sacado algunas conclusiones. En todas las hariras que he visto esta sopa tradicional lleva cebolla, tomate, cilantro y garbanzos. En cuanto a los demás ingredientes, unos aparecen en unas recetas y otros no, unas son más especiadas y otras menos. Cada uno tiene sus razones y sus por qués, unas hariras son más tradicionales o típicas y otras más contemporáneas, unas del norte del país y otras del sur, unas llevan lentejas y otras no, unas se espesan con harina y otras con las propias verduras, pero todas cuentan con apasionados y seguidores, pues aún no escuché a nadie de los que la conocen decir que no les gusta la harira. Es más, pensé que al ser una sopa tan especiada y contundente, Martín no la iba a querer (tenía comida preparada para él en la retaguardia) y resulta que le ha gustado tanto que ya me está preguntando cuándo vamos a volver a tomar Harira. Aquí os dejo la que a partir de hoy va a ser la receta de esta familia y por supuesto, 0 gluten.





HARIRA

INGREDIENTES:

150 grs de garbanzos puestos a remojo la noche anterior.
100 grs de carne de cordero.
Una cebolla.
Una vara de apio.
Un puerro.
Una zanahoria.
Un tomate pelado y sin pepitas.
Cilantro fresco picado.
Una cucharadita rasa de cúrcuma.
Una cucharadita de Ras El Hanout.
Una puntita de canela molida.
Media cucharadita de jengibre molido.
Una pizca de azafrán en polvo.
Sal y pimienta negra recién molida.
Agua hirviendo o caldo de verduras.
Fideos sin gluten al gusto (en este caso fideos de arroz marca Gallo).
Aceite y mantequilla.

PREPARACIÓN:

Previo al paso de preparar nuestra harira coceremos nuestros garbanzos. Una vez hervidos pasaremos varias veces por agua, hasta que salga el agua limpia y procederemos a quitarles la piel , como si de altramuces se tratara.

Ahora en una cacerola algo profunda, ponemos en el fondo un chorrito de aceite de oliva y una nuez de mantequilla. En la harira más ortodoxa utilizan una mantequilla rancia, a la que llaman smen y que venden en las carnicerías halal, pero aquí es casi imposible de conseguir, así que hace las veces nuestra mantequilla. En nuestro aceite vamos sofriendo el cordero cortado en cubitos pequeños y vamos añadiendo todo en brunoise muy pequeñita, la cebolla, el puerro, el apio, la zanahoria y el cilantro fresco picado. Después de unas vueltas, ponemos las especias, sal y pimienta negra recién molida. Yo he hecho mi propia selección atendiendo a los gustos de casa, pero vosotros podeis eliminar alguna que no os guste o sustituir por otra. Eso sí, no creais que porque lleva tantas especias queda fuerte, pues su sabor final es especiado pero suave. Ahora dejamos a fuego medio-bajo unos 6 minutos más o menos. Pasado ese tiempo en el que habremos dado vueltas de vez en cuando vigilando que no se agarre al fondo nuestro sofrito, agregamos el tomate pelado, despepitado y cortado en trocitos pequeños y el agua hirviendo o en su caso caldo de verduras. Recordar que no vale caldo de puchero o similares donde entre sus ingredientes se encuentren huesos de cerdo, pues los musulmanes no pueden consumir la carne o derivados de este animal. Dejamos ahora cocer tapada nuestra sopa durante unos 30 minutos. Yo saqué un cucharón de verduras y caldito y lo pasé por la túrmix. Volqué el puré de nuevo en la cacerola y di un hervor a la sopa para que la misma quedara algo más densa. Pasado este tiempo volcamos los garbanzos previamente cocidos y pelados y un buen puñado de fideos sin gluten. En el caso de estos fideos al ser de arroz, cuando desprenden el almidón provocan que por sí solo el caldo se espese aún más, evitando así la utilización de almidones o harinas para que adquiera otra textura, pero si quereis podeis hacerlo sin problemas. Cuando los fideos están al dente, servimos, decoramos con cilantro fresco y pasamos a deleitarnos con nuestras maravillosa HARIRA SIN GLUTEN.




La harira no es el único plato que se toma cuando se rompe el ayuno. Es habitual la ingesta de alimentos muy calóricos para compensar el ayuno, como hemos explicado. Es por ello que se suele acompañar de dátiles, shubakía, tajines, cous cous y demás comidas tradicionales.
Nosotros en esta ocasión hemos querido aportar dos recetas al evento de este mes y hemos acompañado nuestra sopa con un cous cous dulce que sin duda hará las delicias de los más golosos y os puedo asegurar que es sencillísimo en su realización, pero su sabor es sublime. Siendo una receta con pocos ingredientes es de vital importancia que estos sean de primera calidad, para que el resultado final sea una delicia para el paladar.

COUS COUS DULCE

INGREDIENTES:

Cous cous, que en este caso es de maíz, riquísimo por cierto.
Una pizca de mantequilla.
Dátiles.
Aceite de oliva.
Ras el Hanout.
Canela molida.
Azúcar glass.

PREPARACIÓN:

Aunque el cous cous se debe hacer al vapor y siguiendo poco más o menos que un ritual, nosotros hemos seguido las instrucciones del fabricante y queda estupendamente bien. Cuando la sémola está aún caliente, el añadimos un poquito de mantequilla para que le aporte jugosidad y soltura al grano. Espolvoreamos con abundante canela y azúcar glass.

Los dátiles los deshuesamos y los ponemos en una procesadora, túrmix, thermomix o lo que tengáis a mano y le añadimos una pizca de aceite de oliva y una cucharadita de Ras el Hanout. Estas cantidades son a ojo, pues depende del número de comensales que vayamos a ser. Debe quedar una textura densa, pero suave al paladar y con un sabor dulce pero especiado.

Se forman unas pequeñas quenelles con esta pasta ayundándonos de dos cucharillas de café para asemejarnos lo más posible a la forma original del dátil y lo ponemos coronando nuestro cous cous dulce.

*Cilantro: el cilantro es también conocido como coriandro y pertenece a la familia del perejil. Es tremendamente utilizado en la cocina árabe, china y latinoamericana. Se utiliza en cocina tanto fresco en forma de hierba, como seco, usando sus semillas, siendo estas últimas uno de los componentes principales del curry indio.

** Curcuma: muchas personas confunden esta especie con el azafrán molido y aunque existen similitudes no es lo mismo. La cúrcuma es de la familia de las zingiberáceas a la que pertenecen también el jengibre y el cardamomo. En cocina es muy utilizado como colorante alimentario por su profundo color amarillo, aunque su uso como colorante es también muy común en el mundo textil, y es al igual que el cilantro, uno de los ingredientes que componen el curry.

*** Ras el Hanout: su traducción sería algo así como lo mejor de la tienda. Es por tanto una mezcla de infinidad de hierbas y especias que elabora el tendero en su particular “laboratorio” y que por tanto no tiene una composición fija, aunque similar en muchos casos. Esta mezcla de especias, que recibe este precioso nombre, es utilizada en la cocina marroquí para la elaboración de multitud de platos, pero quizás el más famoso entre todos ellos son los tajines.
Para la utilización por parte de celiacos hay que estar muy seguros que está libre de gluten y procurar no comprarlo a granel si no sabemos a ciencia cierta su procedencia.


Estas recetas quiero dedicárselas con un cariño especial a mi hermano Enrique y su mujer Suad, a Suría que sé que es una fiel seguidora de este blog y se lo agradezco de corazón, a la que además mando un beso enorme sin gluten dedicado y a todos los musulmanes que me visitan en esta mi casa libre de gluten, pero en especial a aquellos que lo hacen desde la ciudad de Melilla. Espero que todos y cada uno de vosotros hayais disfrutado con esta harira virtual, que está preparada con un profundo respeto y un amor inmenso.
Miles de besos sin gluten.

NOTA ACLARATIVA. Tras el uso y publicación del cous cous sin gluten he recibido muchas preguntas acerca de él. Este en concreto es de una marca italiana, Probios, cuyos ingredientes por naturaleza están libres de gluten, maiz orgánico y agua, pero no goza de certificación sin. Ahora han cambiado su formulación y se trata de un cous cous de maiz y arroz. Apelo al consumo responsable por todos un cada uno de los intolerantes al gluten y sus familiares. Seguiremos intentando conseguir uno con certificación. Estamos tras la pista!

viernes 5 de junio de 2009

NOISETTI

Comentario real con cierto desprecio:

 Soy incapaz de encontrar en Mercadona un flan con gluten, en todos pone “sin gluten”.

Respuesta real, mía, por supuesto:

 Para qué quieres gluten en un flan?

Entiendo perfectamente el desconocimiento de la enfermedad por personas ajenas a ella, pero me supera la facilidad que tienen algunos para opinar de lo que no saben. Es fácil preguntar y aprender de lo que no se sabe, en mi tierra se dice “más vale una colorá que ciento amarillas” pero en esto de la alimentación, siento como dijo Garbancita en su exposición en Navarra Gourmet,  cierta imprudencia y facilidad a la hora de dictar sentencia sobre cuestiones delicadas. Muchos se convierten cuando se habla de estos temas en nutricionistas, gastroenterólogos, chefs ejecutivos y endocrinos. Nada más lejos de la realidad.

Frases reales que he escuchado desde el diagnóstico de Martín:

-Yo tengo un amigo celiaco que se curó (difícil cuando se trata de un problema genético). Y no se lo discutas al buen señor que no es persona, es una fiera.

-Pues no se le nota nada al niño que es celiaco (difícil cuestión la de verle los intestinos).

-Yo tengo un primo celiaco pero poco (no hay grados de celiaquía, se es o no se es, casi como Hamlet).

-Mujer, porque coma un poco de gluten de vez en cuando tampoco pasa nada (esta es de las muy habituales y sobre todo cuando se trata el tema de la comunión, peliagudo donde los haya).

-En una reunión de padres del colegio: señora, el problema es suyo y de su hijo (pura solidaridad).

-En una conversación acerca de un cumpleaños: no quería invitar a Martín, pero mi hijo se ha empeñado.

-En un restaurante:  a su hijo aquí no le damos de comer, sin más o como diría mi amigo Arti, chim pum.

Creo que con este pequeño muestrario basta para que muchos podais empatizar con la situación y entender que convivir con una intolerancia alimentaria no es fácil y que para muchos somos desconocidos o invisibles. El Pingue ha escrito tras una conversación de ambos que me hubiera gustado que se dilatara algo más, pero son las cosas del directo, como se dice en televisión, un maravilloso artículo donde refleja de manera elegantísima dónde puede estar el problema de la invisibilidad de los celiacos, cuestión que hago extensiva al resto de colectivos que padecen intolerancias o alergias alimentarias. No dejeis de leerlo, por favor. Colineta también hace una mención en su blog, cosa que le agradezco profundamente, pues un desierto está lleno de pequeños granitos de arena. Gracias por el tuyo Miguel. Me gustaría que todos y cada uno de nosotros en un ejercicio personalísimo e intransferible nos pusiéramos por un día en la piel de un intolerante o alérgico a algún alimento. Probar a ir de cañas y tapas diciendo que sois celiacos.  Siempre que comento este tipo de historias recuerdo un experimento que se ha hecho en algunas ciudades, haciendo que personas con una movilidad completa se pasen todo un día paseando por su ciudad en una silla de ruedas. Seguro que después de la experiencia no vuelven a dejar su coche aparcado en el paso de peatones justo encima de la accesibilidad urbanística para estas personas. Con todo lo expuesto solo quiero que se entienda que si todos aportamos buena voluntad , educación, civismo, comprensión y alguna que otra pregunta cuando no se sabe, la vida de personas con cierta dificultad para que su vida social sea como la del resto de la humanidad, será bastante más fácil y nosotros  en agradecimiento, siempre tendremos desde este blog una sonrisa dedicada y un montón de besitos sin gluten.

 






NOISETTI

INGREDIENTES:

100 grs de polvo de avellanas (yo trituré avellanas tostadas en la thermomix).
100 grs de azúcar glass.
60 grs de harina de almendras.
Una clara de huevo.
Una cucharada sopera de Amaretto.
Azucar glass para rebozar.

PREPARACIÓN:

Precalentar el horno a 180º.

Mezclar el polvo de avellanas, el de almendras y el azúcar glass. Añadir poco a poco la clara de huevo, con cuidado de que se pueda manejar la masa, pero no suele haber problemas porque es una cantidad que va bien con el peso de ingredientes secos y por último el amaretto, que por supuesto es opcional, pero que le da un sabor muy rico.

Se forman pequeñas bolas, más o menos del tamaño de una nuez y se pasan por abundante azúcar glass, para que luego craquelen bien.

Las ponemos en el horno unos 15 minutos con calor solo abajo. Si hacemos varias tandas como el horno estará muy caliente es posible que las segundas tarden menos, así que andar con ojo o se os caramelizará la base. Una vez que craquelen tienen que estar unos tres o cuatro minutos, pues se trata de que queden crujientes por fuera y jugosas por dentro y además hay que contar que cuando salgan del horno siguen cociéndose por el calor residual.




Con esta receta participo en Todos cocinamos sin gluten, que este mes se solidariza con aquellos que no pueden tomar lactosa. Todos los celiacos suelen pasar un periodo transitorio de intolerancia a la lactosa tras el diagnóstico, debido al estado en el que normalmente se encuentran sus vellosidades. Glutoniana con la creación de este blog con eventos mensuales culinarios, esta vez tocaron galletas, demuestra su buen hacer por la causa, una causa en la que podeis participar todos, no solo los que lo vivimos en primera persona. Os animais?

Besitos sin gluten y feliz fin de semana.

Algo sobre la cocinera

Mi foto
María Luisa
Jerez de la Frontera
Ver todo mi perfil